Mi tiempo ¿es realmente mío?

En toda la biblia se presenta el concepto de mayordomía y la Palabra de Dios nos deja claro que somos administradores, es decir mayordomos. Y un mayordomo es alguien que es dueño de nada y responsable de todo. Tener claro este principio no hace más bondadosos y cambia nuestra forma de ver la vida. Por otro lado cuando se habla de mayordomía en las iglesias muchas veces solo se habla diezmos y ofrendas o solo de finanzas esto es una manera muy limitada de entender la mayordomía, ya que esta abarca todas las áreas de nuestra vida.

Las cuatro grandes áreas de la vida en cuanto a una mayordomía responsable se pueden resumir como las “4T” Tiempo, Talentos, Templo (el cuerpo) y Tesoros (tus finanzas) en esta ocasión estudiaremos un poco una de las 4 “T”

Y es la “T” del “Tiempo”, el tiempo es uno de los recursos invaluables que Dios nos ha dado y que tristemente lo malgastamos precisamente por creernos dueño, por no tener claro que nada, absolutamente nada, es nuestro, solo somos administradores.

Por ejemplo, cuando alguien nos llega tarde a una cita, del tipo que sea, de trabajo, familiar etc., tendemos a molestarnos, airarnos e incluso amargarnos contra dicha persona, por que lo consideramos una falta de respeto (en algunos países esto es más grave que en otros) y de hecho lo es, en ningún momento estoy tratando de negarlo o de decir que no es verdad que se considera una falta respecto. Pero lo que quiero resaltar es que si tengo claro que mi tiempo no es mío, que es de Dios, entonces esto trae tranquilidad a mi alma. Y cuando alguien me llega tarde, entonces entiendo que no me está robando tiempo a mí, sino a Dios, porque mi tiempo es de Dios.

Sin embargo por otro lado entender la mayordomía bíblica me permite ser respetuoso con los demás de tal manera que cuando yo tenga una cita con alguien estoy motivado a llegar temprano porque entiendo que no le estoy robando el tiempo a esa persona sino a Dios, porque el tiempo de esa persona también es de Dios. Y esto crea un equilibrio en las relaciones y nos permite reconocer el principio de la individualidad de Dios en cada persona y la imagen de Dios en los demás.

Por su puesto que si como maestro o líder de un personal, alguien me llega tarde a un compromiso y tengo que llamarle la atención por cuestiones de orden o cuestiones éticas y morales debo hacerlo, pero ya no con molestia, o amargura o ira, porque reconozco que no me están robando nada a mí. Es como si Dios nos dijera ¿Por qué te molestas, si no te es tan quitando nada que sea tuyo, al fin y al cabo tu tiempo es mío? ¡No tienes por qué molestarte!  

 Así que la próxima vez que estés muy ocupado y alguien te llegue de sorpresa sin haberlo invitado recuerda de quien es “Tu tiempo” esto te ayudara tomar las cosas de la mejor forma y a reaccionar mejor ante todo lo que te suceda.

El tiempo “Vale oro” de seguro has escuchado esta frase y si no pregúntale a alguien que lo dejo el vuelo por llegar un minuto tarde ¿Cuánto vale un minuto? Pregúntale a alguien que llego una hora tarde a ver a su padre antes de que muriera ¿cuándo vale una hora?, pregúntale a alguien que le diagnosticaron una enfermedad terminal ¿cuánto vale un día más de vida? A todo Dios le da por igual un cheque diario de 24 horas ¿Cómo lo usamos?

 ¿Qué ejemplo nos ha dejado Jesús? Juan 9:4. «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar».  

Como fieles mayordomos, glorificamos a Dios al usar sabiamente nuestro tiempo. “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:23, 24).

Esta son algunas citas bíblicas sobre la mayordomía para meditar: Eclesiastés 9:10; Romanos 12:11; Colosenses 3:23; Efesios 5:15, 16; Mateo 25:14 – 30.

 

     “El mundo pregunta: ¿Qué posee ese hombre?; Cristo pregunta: ¿Cómo usa lo que posee?” Andrew Murray

Jonny Alexander Cely Vega